jueves, 9 de julio de 2015

LA CASA HISTÓRICA DE TUCUMÁN

LA CASA HISTÓRICA DE TUCUMÁN, donde nació la Patria el 9 de Julio de 1816.
por Roberto A. Colimodio Galloso
El 31 de Mayo de 1565 el capitán Diego de Villarroel fundó la ciudad de San Miguel de Tucumán, en un lugar cercano a Monteros conocido como Ibatín. En 1685 fue trasladada por Fernando de Mendoza Mate de Luna hasta el paraje denominado La Toma, su actual ubicación, traslado que llevó cinco años. Como la mayoría de las localidades hispanoamericanas, la planta urbana original tenía forma de damero, con una plaza al medio y nueve cuadras de lado con calles de doce metros de ancho. Alrededor de esta plaza estaban las instituciones principales como el Cabildo y la Iglesia Matriz. Esta nueva ubicación, en el camino que unía el Río de la Plata y el Alto Perú, la convirtió en un centro comercial y político regional.
En 1814 nació Tucumán como provincia, cuando dejó de depender de la Intendencia de Salta y se le dio jurisdicción sobre los territorios de Santiago del Estero y Catamarca; San Miguel era todavía un modesto poblado de aproximadamente 5000 habitantes. Sus edificios públicos y religiosos (el Cabildo, la Iglesia Catedral, etc.) se encontraban en estado deplorable, casi en ruinas. Por el contrario, las residencias particulares mostraban mejor mantenimiento; pero por sus dimensiones, casi ninguna de estas casas resultaba apropiada para ser sede del Congreso de 1816.
La realización del Congreso en Tucumán, debe agradecerse a la colaboración espontánea y desinteresada de la señora Francisca Bazán de Laguna, quien cedió su propiedad (una de las mejores de la ciudad) autorizando a que se realicen en su casa las mejoras y modificaciones necesarias. Allí en la entonces casa de la calle del Rey (actual calle Congreso Nº 141) fue declarada la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 9 de Julio de 1816.
El edificio, data de finales del s. XVIII y posee una fachada de estilo barroco, con columnas salomónicas (en espiral). La casa posee una sola planta, y un patio rodeado de habitaciones; dos de ellas, paralelas a la fachada principal, fueron adaptadas para las reuniones demoliendo paredes divisorias para formar una salón de 15 metros de largo por 5 de ancho.
Su portada, flanqueada por dos gruesas columnas torsas, es el único índice para tratar de ubicar aproximadamente la fecha de construcción de la casona, que debió de ser hacia 1760 - 80. Las columnas torsas, salomónicas ó helicoidales aparecieron en México a mediados del siglo XVII, de preferencia en retablos. Se extendieron luego a Quito y al Perú, llegando tardíamente al norte argentino, como lo prueban los escasos ejemplos que se conocen: casa de Sobremonte en Córdoba (mediados del XVIII); puerta de la casa de Mendiolaza en Salta (1760); puerta de la casa de Don Pedro Valentín de la Cámara (1762); transportada en 1846 al convento de San Bernardo. También hubo de tener tales columnas la catedral de Santiago del Estero, cuyo proyecto firmado por Melchor Suárez de la Concha, se conserva en el Archivo de Indias. En todo caso, cabe destacar que la columna torsa, elemento frecuente en el barroco español y americano, fue rarísima en nuestro país.
Debido al tiempo que demandaron los arreglos, las primeras reuniones se realizaron en la casa de don Bernabé Aráoz, quien proveyó de muebles varios, entre ellos el escritorio y sillón presidencial. En tanto que algunos sillones y escaños fueron facilitados por los conventos de San Francisco y Santo Domingo.
La célebre Casa de Tucumán fue utilizada hasta la última sesión del 17 de enero de 1817, fecha en que el Congreso se mudó a Buenos Aires, y fue retornada a sus propietarios. En años siguientes pasó por herencia a manos de la familia Zavalía.
Recién en 1869, el Congreso sancionó la ley por la que se autorizaba al Gobierno a comprar el edificio, compra formalizada en 1874 donde el inmueble pasó a propiedad del Estado Nacional por la suma de 25 mil pesos fuertes. Sin embargo, no se respetó la conservación como reliquia histórica. La “Casa de Tucumán” fue transformada en oficina de Correos y Telégrafos y se le realizaron cambios en su fachada, perdiendo por completo su aspecto original brindándosele un estilo neoclásico. También en el interior se realizaron varios cambios y alteraciones y siguió sufriendo el deterioro.
En 1880, el diputado tucumano y ex gobernador de la provincia, Lindoro J. Quinteros, presentó un proyecto de restauración que fue aprobado otorgándose un subsidio de 6 mil pesos para reparar los desaciertos anteriores y el abandono extremo que la casa poseía para ese tiempo.
Durante 20 años y lentamente se realizaron los trabajos de reparación, hasta que, en 1903 el presidente de la Nación, Julio Argentino Roca (tucumano) dispuso la demolición total del edificio, con excepción del salón donde se juró la Independencia. Para conservar este salón, se levantó un templete de estilo francés, construido por el ingeniero Joaquín Belgrano. De esta forma se desvirtuó lo poco que quedaba de la Casa.
El 9 de octubre de 1941 se sancionó la ley 12724 promovida por el diputado Ramón Paz Posse, para que se reconstruyera la casa de acuerdo a su trazado original. Esta tarea recayó en el arquitecto Mario J. Buschiazzo, quien, en base a los planos realizados en 1874 al momento de la adquisición de la casa por el Gobierno, y por dibujos y fotos antiguas (sobre todo la de Ángel Paganelli, de 1869), tuvo las herramientas documentales necesarias para la reconstrucción. Ya el 12 de agosto de 1941 la casa había sido declarada Monumento Histórico Nacional y en julio del año siguiente comenzaron las obras y la demolición del templete.
Para mantener el estilo y el carácter colonial, se compraron tejas, puertas, ventanas y rejas que pertenecieron a la residencia del obispo Piedrabuena, construida por la misma fecha que la Casa Histórica y que iba a ser demolida. Conservándose de la estructura original solamente el Salón de la Jura como testimonio histórico más importante de la casa, en sus paredes se exhiben los retratos de los 29 congresales que participaron de las sesiones. Una vez concluida la reconstrucción y su restauración, el edificio fue convertido en Museo y abierto al público el 24 de setiembre de 1943, mostrando en sus salas colecciones de muebles, cuadros, documentos y objetos de contenido histórico diverso. Las paredes del último patio poseen dos bajos relieves esculpidos en bronce, en 1904, por Lola Mora, denominados El Congreso y 25 de Mayo.
“Historia de la Casa de la Independencia” por el Arq. Mario Buschiazzo
Sobre la reconstrucción Buschiazzo escribió:
“No era fácil, ya que debía hacerse una exhaustiva investigación que permitiese asegurar previamente que se contaría con la documentación gráfica necesaria. Sin esta seguridad, se corría el gravísimo riesgo de caer en las fantasías y falsedades, que hubiesen sido peores que dejar el venerable resto protegido por el pabellón. La pesquisa dio un resultado notable donde menos se esperaba: en el archivo de la Dirección Nacional de Arquitectura. Existían allí media docena de planos, en papel Whatman, coloreados, con medidas a escala, que habían servido para las tramitaciones oficiales cuando se adquirió la casa y cuando se la reformó. No había planos de fachada, pero esto se podía obviar con unas divulgadas fotografías tomadas por el señor Ángel Paganelli en 1869, muy nítidas. Se llegó incluso a localizar los negativos, pero la casa fotográfica que los tenía, con poco espíritu patriótico, pidió una suma exorbitante por ellos. Afortunadamente, en varios archivos existían nítidas copias de esas fotos tan valiosas para la reconstrucción, como más adelante se verá.
Estos se comenzaron el 17 de julio de 1942 con la demolición del templete o pabellón. Pero antes de iniciar las obras sucedió algo muy interesante que conviene destacar. La opinión pública era, en general, favorable a la idea de la reconstrucción, pero no faltó quien se opusiese, especialmente el entonces obispo de Tucumán Monseñor Barrère.
Con la seguridad de que Ios planos preparados eran la expresión fiel de lo que había existido, quien esto escribe, en compañía de su colaborador el Arq. Jorge A. Cordes y de otros técnicos deI Ministerio de Obras Públicas, citó a los periodistas y fotógrafos de los principales diarios tucumanos y en presencia de ellos hizo trazar con tiza, sobre el embaldosado del patio, el perímetro de los desaparecidos muros. A continuación varios obreros comenzaron a levantar el solado y ante el asombro general aparecieron todos los cimientos de la casa, exactamente en los lugares señalados previamente con tiza. La batalla estaba ganada. Al día siguiente los periódicos publicaron la noticia y las fotos, y desde entonces todo marchó como sobre carriIes. Puedo asegurar, por Io tanto, que la reconstrucción de la casa se hizo sobre los cimientos auténticos, conservando desde luego la histórica sala, que no se tocó en absoluto.
Las obras comenzadas el 17 de Julio de 1942, se terminaron el 5 de Julio del año siguiente, con un costo de $ 120.829,61. Pero la situación política del país impidió inaugurar de inmediato la Casa de la Independencia, reconstruida y restaurada. Poco después de la revolución de junio de 1943, el presidente de la República, general Pedro P. Ramírez, pudo inaugurar las obras el 24 de setiembre de 1943, exactamente 39 años después de la inauguración de la monumental tapadera, ahora felizmente desaparecida.
El tiempo ha hecho olvidar las polémicas y críticas, a veces por demás cáusticas, y se ha encargado de ir cubriendo con su pátina las obras nuevas. Hoy muy pocos se acuerdan de aquel enorme pabellón francés, y cuando llegan a la venerable casona transponen su portada en la creencia de que es la original. Comprendo que es una mentira piadosa, pero creo que el resultado obtenido y los años se han encargado de justificarla.”
BIBLIOGRAFÍA
BUSCHIAZZO, MARIO “Historia de la Casa de la Independencia” – 1943.
GUTIÉRREZ, RAMÓN: “Tucumán y su Casa Histórica” – Artículo publicado en “Crónica Histórica Argentina”. Edit. Codex – 1968.
“Argentina, pueblo a pueblo.20.” – AGEA – 2006.

miércoles, 8 de julio de 2015

¿Qué es ser hombre papá?

Ser hombre, hijo mío, es pisar en las brazas del miedo y seguir caminando.
Soportar el dolor de la carne en silencio y aridez en los ojos, mas dejar que las lágrimas fluyan si el quebranto es del alma.
Es cercar el valor de prudencia y el ardor de cautela, sin torcer el propósito, sin mellar la decisión forjada en el tesón, la paciencia, la razón, la experiencia y la meditación.
Es pasar, -con los brazos ceñidos al cuerpo, los labios inmóviles, conteniendo el aliento- junto al castillo de arena (que es la felicidad que construyó otro hombre) si con tu palabra, o al extender tu brazo pudieras derribarle.
¡Porque arruinar la dicha de tu prójimo es más grave, peor, que introducir tu mano en el bolsillo para robarle!
Hijo mío, no desdeñes el oro más no dejes que el oro señoree tu vida.
Acumula bastante para no tener nunca que extender tu mano a la piedad de otro, y sí poder en cambio, poner algo en la mano que hacia ti se extiende.
Y al que te pide un pan no le des un consejo.
No te juzgues más sabio que aquél que busca ayuda.
Dale apoyo y aliento y comparte su carga.
Dale tu oro y tu esfuerzo, y después da el consejo.
Al temor no le pongas el disfraz del perdón; el valor, hijo mío, es la virtud más alta y confesar la culpa el supremo valor. No eches pues en los hombros de tu hermano la carga, ni vistas a los otros las ropas de tu error.
Es tu deber, si caes, no obstante la caída, tu ideal y tu anhelo mantener siempre enhiestos; y no buscar la excusa, ni encontrar la disculpa.
Los héroes, hijo mío, nunca esgrimen pretextos.
La mentira es hollín, no te manches los labios.
Y no ostentes ser rico, ser feliz o ser sabio delante del que exhibe la llaga del fracaso.
No subleves la envidia, la admiración, los celos; y busca la sonrisa, no busques el aplauso.
Y perdónale al mundo su error, si no valora tus merecimientos en lo que crees que valen; (es probable, hijo mío, que el más justo avalúo es el que el mundo hace). Y por fin, hijo mío: que no turbe tu sueño la conciencia intranquila; que no mengüe tu dicha el despecho abrasivo, ni tu audacia flaquee ante la adversidad.
No deforme tu rostro jamás la hipocresía y no toque tu mano, traición o deslealtad.
Y aún hay más, hijo mío: que al volver tu mirada sobre el camino andado no haya lodo en tus pies, ni se encuentre en tu huella una espiga, una mies, o una flor pisoteada.
Hijo mío, es esto lo que esa breve frase 'Ser hombre" significa.

lunes, 6 de julio de 2015

"CARTA DE UNA MAMA A SUS HIJOS" Por Isabel Allende.

Siempre que quieren hablar de madres en la televisión muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes, dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de posters. ¡Mentiras! Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden. Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, pedimos la epidural en el parto y puteamos en 17 idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta. Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice 'enano' o 'cuatro ojos', y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad querríamos tener el cogote del pequeño verdugo entre nuestras manos. Y también pensamos que la vieja de geografía es un mal bicho cuando les baja la nota porque no saben cuántos metros mide el Aconcagua que, al final, a quién cuernos le importa. Pero no lo podemos decir. No es que nos encante pasarnos horas en la cocina tratando de que el pescado no tenga gusto a pescado y disimulando las verduras en toda clase de brebajes, en lugar de tirar un Patty a la plancha, es que tenemos miedo de que no crezcan como se debe. No es que nos preocupe realmente que se pongan o no un saquito, es que tenemos miedo de que se enfermen. Porque ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas de aspirinetas. Tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran. NADA, nunca, jamás. Ustedes nos hacen felices cuando les encantan nuestras milanesas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele. Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas. Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda que estás, mamá. Ustedes nos hacen mejores. Nos dan ganas y fuerzas. Nos comeríamos un gurka crudo antes de que les toque un dedito del pie. Nos lavamos la cara y salimos del baño con una sonrisa de oreja a oreja para hacerles saber que la vida es buena, aunque nos vaya como el reverendo... Cantamos las canciones de Chiquititas y vemos Barney y escuchamos a Los piojos y compramos Nopucid y repasamos 500 veces la tabla del 2 y arreglamos el carburador para llevar a los pibes a fútbol, a inglés, a dibujo, a la psicóloga, a básquet, a volley, a danzas, a la casa de la amiga, a la maestra particular, al dentista, al médico, a comprar un pantalón. Y armamos 24 bolsitas con anillitos y pulseritas y tratamos de que la torta parezca un Pikachu y nos buscamos otro trabajo y sacamos créditos y nos compramos libros y vamos al psiquiatra y al pediatra y a los videos y negociamos con los maestros y los acreedores y recortamos figuritas y estudiamos junto a ustedes ríos, provincias, las capitales de los países de Europa y nos ponemos lindas y nos enojamos y nos reímos y nos salimos de quicio y nos convertimos en la bruja y la princesa de todos los cuentos. SOLO Y EXCLUSIVAMENTE PARA VERLOS FELICES. VERLOS FELICES ES LO QUE NOS HACE FELICES. Ojalá pudiéramos pegar el mundo con cinta scotch (como el velador que cayó en combate en la última guerra de pijamas party), para que fuera un lugar mejor para ustedes. GRACIAS POR HACERME SU MAMÁ. GRACIAS POR HACERME TAN IMPORTANTE. Gracias, por esas porquerías que hacen en el colegio con corchitos y escarbadientes (que casi nunca entiendo para que sirven, pero guardo religiosamente) gracias por los abrazos, los besos, las lágrimas, los dolores, los dientes de leche, las cartitas, los dibujos en la heladera, el Amoxidal de tantas noches sin dormir, los boletines, las plantas rotas del jardín por jugar a la pelota, por mi maquillaje arruinado por ser usado para jugar a la mamá, por las fotos de la primaria. Son mis mejores medallas. Gracias porque LOS AMO. Y ese es el amor que ME HACE GRANDE.

PAPI Y MAMI:

1.- "Mis manos son pequeñas y por eso se me cae la leche aunque no quiera..."
2.- "Mis piernas son cortas, por favor, espérame y camina más despacio, así puedo andar contigo..."
3.- "No me pegues en las manos cuando toco algo y de color brillante... Es que quiero aprender..."
4.- "Por favor, mírame cuando yo te hablo. Así se que estas escuchas..."
5.- "Mis sentimientos todavía son tiernos, no me regañes todo el día... Deja que me equivoque sin hacerme sentir tonto..."
6.- "No esperes que la cama que haga o el dibujo que pinto sean perfectos. Amame por el hecho de haber tratado de hacerlo lo mejor posible..."
7.- "Recuerda que soy un niño, no un adulto pequeño... A veces no entiendo lo que me dices..."
8.- "Te quiero tanto... Por favor,Amame por lo que soy, no por las cosas que hago..."
9.- "No me rechaces cuando estas molesto conmigo y vengo a darte un beso... Me siento solo, abandonado y con miedo..."
10.- "Cuando me gritas me asusto... Por favor explícame lo que he hecho..."
11.- "No te enfades cuando en las noches las sombran y la oscuridad me dan miedo cuando me despierto y te llamo... Tu abrazo es lo único es lo único que me devuelve la paz..."
12.- "Cuando vamos a la tienda no sueltes mi mano creo que voy a perderme y que no me encontrarás jamás..."
13.- "Me siento muy triste cuando ellos discuten... A veces pienso que es por culpa mía y se me encoge el estómago y no se qué hacer..."
14.- "Muchas veces veo que abrazas y acaricias a mi hermano... ¿Es que lo quieres más que a mi? Quizá ¿Porqué es más lindo e inteligente?, pero yo... ¿No soy tu hijo también?..."
15.- "Me regañaste duro cuando rompí mi juguete favorito y mucho más cuando me eche a llorar. Yo estaba triste y peor que tu... No lo hice a propósito y me quede sin el..."
16.- "Te molestaste por que me ensucie jugando. Pero es que la sensación del barro en mis pies era tan rica y la tarde tan linda... Ojalá supiera lavar para lavar mi ropita..."
17.- "Hoy te sentiste mal y yo me preocupe mucho. Trate de entretenerte con mis juegos, mis cuentos, ¿qué haría yo si a ti te pasara algo?..."
18.- "Me meten miedo con el infierno y no se lo que es... Pero pienso que debe ser algo así tan terrible como estar sin ti..."
19.- "Aunque me dejaron con los tíos y la pase buen, los extrañe mucho toda la semana. Ojalá no hubiera vacaciones para los papas!"
20.- "Tengo mucha suerte! Entre todos los niños que hay en el mundo, ustedes me escogieron a mi..."
Los adultos tendemos a olvidarnos de nuestra infancia, que sentíamos, que nos hería, que nos daba miedo...
Puede que escuchen este llamado a veces egresado verbalmente y otra no, porque los niños lo piensan en silencio.

jueves, 2 de julio de 2015

¿Qué significado tiene la Tau? ¿Cuál es la historia y el origen de este signo tan querido por san Francisco de Asís?

Franciscan Tau_
Os habréis preguntado al menos una vez en la vida por el significado de esa cruz, sólo de madera, con forma de "T" que a menudo llevan los frailes franciscanos. Con la ayuda del portal San Francesco Patrono d'Italia intentamos comprender exactamente de qué se trata.

Origen antiguo

La Tau es la última letra del alfabeto hebreo y se utilizó con valor simbólico desde el Antiguo Testamento; se habla de ella en el Libro de Ezequiel: “Recorre toda la ciudad de Jerusalén y marca con una T la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella” (Ez 9,4). La Tau es el signo puesto en la frente de los pobres de Israel, salvándoles así del exterminio.

Fue después adoptada por los primerísimos cristianos por un doble motivo:

1. Como última letra del alfabeto hebreo, era una profecía del último día y tenía la misma función de la letra griega Omega, como aparece en el Apocalipsis: “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed le daré gratis de la fuente de agua viva... Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin” (Ap 21,6; 22,13).

2. Los cristianos adoptaron la Tau, porque su forma les recordaba la cruz, sobre la que Cristo se inmoló para la salvación del mundo.

Lo que no es

La Tau no es un amuleto mágico.

No es un fetiche, ni mucho menos un juguete cualquiera.

No da buena suerte ni hay que colgarlo porque “trae el bien ".

De qué es signo

Es el signo concreto de una devoción cristiana, pero sobre todo un compromiso de vida en el seguimiento de Cristo pobre y crucificado.

Es el signo de reconocimiento del cristiano, es decir, el hijo de Dios, del hijo salvado del peligro, del Salvado. Es un signo de poderosa protección contra el mal (Ez 9,6).

Es un signo querido por Dios para mi, es un privilegio divino (Ap 9,4; Ap 7,1-4; Ap 14,1).

Es el signo de los redimidos por el Señor, de los sin mancha, de quienes se fían de Él, de quienes se reconocen hijos amados y que saben que son preciosos para Dios (Ez 9,6).

Es símbolo de la dignidad de los hijos de Dios, porque es la Cruz que ha sostenido a Cristo.

Es un signo que me recuerda que debo yo también ser fuerte en las pruebas, dispuesto a la obediencia del Padre y dócil en la sumisión, como lo fue Jesús a la voluntad del Padre.

San Francisco y la cruz

San Francisco de Asís, por la semejanza que la Tau tiene con la cruz, tuvo mucho cariño a este signo, tanto que éste ocupó un lugar relevante en su vida y también en sus gestos. En él, el viejo signo profético se actualiza, se vuelve a colorear, vuelve a adquirir su fuerza salvadora y expresa la bienaventuranza de la pobreza, elemento sustancial de la forma de vida franciscana.

“Con este sello, san Francisco firmaba cada vez que, bien por necesidad, bien por espíritu de caridad, firmaba alguna carta” (FF 980); “Con este comenzaba sus acciones” (FF 1347). La Tau era por tanto el signo más querido para Francisco, su sello, el signo revelador de una convicción espiritual profunda de que sólo en la cruz de Cristo está la salvación de todo hombre.

Así la Tau, que tiene a sus espaldas una sólida tradición bíblico-cristiana, fue acogida por san Francisco en su valor espiritual, y el Santo de Asís se apoderó de ella de forma tan intensa y total hasta convertirse él mismo, a través de los estigmas de su carne, al final de sus días, en la Tau viviente que él tanto había contemplado, dibujado, pero sobre todo, amado.

¿Por qué de madera?

La madera es un material muy pobre y dúctil, y los hijos de Dios son llamados a vivir de manera sencilla y en pobreza de espíritu (Mt.5,3). La madera es un material que se trabaja fácilmente, y también el cristiano bautizado debe dejarse plasmar en la vida de todos los días por la Palabra de Dios, ser Voluntario de Su Evangelio.
 

15 frases de San Francisco de Asís que estremecerán tu corazón

San Francisco de Asís no escribió ningún tratado sobre la oración, pero esto no le impidió ser un guía seguro y ejemplo viviente
* San Francisco de Asís no escribió ningún tratado sobre la oración. Tampoco se preocupó demasiado en enseñar a sus hermanos un método de oración. Pero esto no le impidió ser un guía seguro, al tiempo que un ejemplo viviente, en el camino de la unión con Dios. 
Lo esencial de su enseñanza, así como de su experiencia personal sobre la oración, se halla contenido en la siguiente frase de la Regla bulada:
"Aplíquense los hermanos a lo que por encima de todo deben anhelar: tener el espíritu del Señor y su santa operación" (2 R 10,8-9)
La vida de oración, según Francisco, es ante todo ese gran anhelo, esa búsqueda incesante del Espíritu del Señor y de su acción en nosotros. Somos incapaces, por nosotros mismos, de nombrar dignamente a Dios. No sabemos orar como es debido. ¿No consiste la oración, para el cristiano, en unirse a Jesús en su relación con el Padre? Orar es aprender a decir «Abba». Y eso sólo es posible gracias al Espíritu. El Espíritu del Señor es el gran iniciador en la vida de oración. Por eso debemos anhelarlo por encima de todo y dejarle actuar en nosotros. *
San Francisco se Asís, fue un humilde servidor de Dios que lo dejó todo para seguir al Señor, se preocupó mucho por la Santidad de los demás y de todos los hermanos, realizaba muchos Sacrificios y ayunos. Sus escritos estan llenos de una santa humildad y obediencia a la Iglesia. Un Laico comprometido que Amó al Señor más allá de sus propios límites.
A continuación algunas de las Frases de San Francisco:
  1. "Si tú, siervo de Dios, estás preocupado por algo, inmediatamente debes recurrir a la oración y permanecer ante el Señor hasta que te devuelva la alegría de su Salvación"
  2. "La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos."
  3. "Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible."
  4. "Recuerda que cuando abandones esta tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado."
  5. "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote."
  6. "Espíritus malignos y falsos, hagan en mi todo lo que quieran. Yo sé bien que no pueden hacer más de lo que les permita la mano del Señor. Por mi parte, estoy dispuesto a sufrir con mucho gusto todo lo que él les deje hacer en mí."
  7. "Es siervo fiel y prudente el que, por cada culpa que comete, se apresura a expiarlas: interiormente, por la contrición y exteriormente por la confesión y la satisfacción de obra"
  8. "El diablo se alegra, sobre todo, cuando logra arrebatar la alegría del corazón del servidor de Dios. Llena de polvo las rendijas más pequeñas de la conciencia que puedan ensuciar el candor del espíritu y la pureza de la vida. Pero cuando la alegría espiritual llena los corazones, la serpiente derrama en vano su veneno mortal."
  9. "Cuando el servidor de Dios es visitado por el Señor en la oración con alguna nueva consolación, antes de terminarla debe levantar los ojos al cielo y, (juntas las manos), decir al Señor: “Señor, a mi, pecador e indigno, me has enviado del cielo esta consolación y dulzura; te las devuelvo a ti para que me las reserves, pues yo soy un ladrón de tu tesoro.” Y también: “Señor, arrebátame tu bien en este siglo y resérvamelo para el futuro.” Así debe ser, de modo que, cuando salga de la oración, se presente a los demás tan pobrecito y pecador como si no hubiera obtenida ninguna gracia nueva. Por una pequeña recompensa se pierde algo que es inestimable y se provoca fácilmente al Dador a no dar más."
  10. "Luchemos por alcanzar la serenidad de aceptar las cosas inevitables, el valor de cambias las cosas que podamos y la sabiduría para poder distinguir unas de otras."
  11. "Predica el evangelio en todo momento, y cuando sea necesario, utiliza las palabras."
  12. "Señor, hazme un instrumento de tu paz. Donde haya odio siembre yo amor; donde haya ofensa, perdón; donde hay duda, fe; donde hay desesperación, esperanza; donde haya tinieblas, luz; donde haya tristeza, alegría."
  13. "¡Terrible es la muerte!, pero ¡cuán apetecible es también la vida del otro mundo, a la que Dios nos llama!"
  14. "No peleen entre sí y con los demás, sino traten de responder humildemente diciendo, “Soy un siervo inútil."
  15. "En la santa caridad que es Dios, ruego a todos los hermanos, tanto a los ministros como a los otros, que, removido todo impedimento y pospuesta toda preocupación y solicitud, como mejor puedan, sirvan, amen, honren y adoren al Señor Dios, y háganlo con limpio corazón y mente pura, que es lo que Él busca por encima de todo; y hagamos siempre en ellos habitación y morada a Aquel que es el Señor Dios omnipotente, Padre, e Hijo, y Espíritu Santo" (1 R 22,26-27)
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Autor: Qriswell J. Quero | Artículo original de
 PildorasdeFe.net
(* Con aportes de Franciscanos.org)

La Biblioteca del Vaticano

La Biblioteca del Vaticano se encuentra en la Ciudad del Vaticano _Italia, y tiene su origen en 1448 con una colección de aproximadamente 350 códices que el papa Nicolás V logró concentrar. Los códices eran de origen griego, latino y hebreo y algunos de ellos procedían de la biblioteca imperial de Constantinopla. Oficialmente, la Biblioteca del Vaticano se fundó en 1475 por el papa Sixto IV y, en aquel entonces, ya reunía más de 3.500 manuscritos, constituyéndose como la mayor biblioteca de la cultura occidental. La construcción del magnífico edificio en el que todavía se ubica fue encargada en 1587 al arquitecto Domenico Fontana.
El denominado Archivo Secreto Vaticano se separó del resto de la biblioteca a principios del siglo XVII. Se trata del archivo personal del Papa, al cual sólo él y sus personas más allegadas tenían acceso, y contiene documentación expedida por la Santa Sede durante siglos. Actualmente se permite la consulta de una pequeña parte de su fondo a investigadores con autorización previa, el acceso al resto de textos está restringido. Es uno de los principales centros de investigación histórica que existen, con unos 150.000 volúmenes almacenados en 65 kilómetros lineales de estanterías.