sábado, 22 de noviembre de 2025

*El lector*

La escultura en el balcón de la librería en Nantes, Francia, se llama “Le Lecteur” (El Lector), una pieza creada por el artista francés Remi Coudrain. 

La obra representa a un hombre desnudo sentado y leyendo un libro, con una cadena que se enrosca en su muñeca, un símbolo que puede interpretarse como la liberación que proporciona la lectura, contrastando la cadena con la libertad intelectual. 

La figura está acompañada por pequeños pájaros que refuerzan esta idea de libertad.

viernes, 21 de noviembre de 2025

La carta con la que jorge cafrune, le respondió a don atahualpa yupanqui.

La carta con la que jorge cafrune, le respondió a don atahualpa yupanqui.

Algunos comentarios agresivos que vertió hacia él,  en varios reportajes en españa en la década de los años 70.
La misma, fue publicada en la revista "gente" de argentina y en europa simultáneamente.

Si bien es un poco largo el texto, se que les gustará...
Lo  que  yupanqui  dijo  en  españa  de  cafrune, larralde  y  otros
estas son algunas de las declaraciones (las más polémicas) que don atahualpa yupanqui hiciera en españa a distintos medios de comunicación. En diferentes reportajes, yupanqui, desgranó sus críticas hacia cafrune y otros intérpretes de nuestro folklore. 
Periodista: - y qué pasa con cafrune, larralde, cabral y otros?
Yupanqui:  - estos señores que usted me nombra y otros muchos, desde un punto de vista tradicional son totalmente inéditos. Andan pero todavía no han nacido como porta estantes de una tradición. Componen lo que en mi país ha dado en llamarse la “fauna radiotelefónica”. Yo estoy por asegurar que ninguno de ellos ha leído más de cincuenta libros. Y sin pensar, sin meditar, sin aprender no se puede cantar folklore. No obstante, es una forma de ganarse su pan que yo respeto. (“el correo gallego” 29 de noviembre 1973)
periodista: - jorge cafrune es un “guitarrero” y larralde un  “cantaor”, ¿cómo se definiría atahualpa yupanqui?
Yupanqui: -de ninguna de las dos maneras porque ninguno de ellos significa nada para la cultura de mi país, que es lo más importante. Más importante que los nombres y los hombres.
Periodista: - ¿entonces no los considera sus discípulos?
Yupanqui: - no es dureza, es justicia, porque antes de prepararse  bien para ejercer una profesión se lanzaron a ganarse la vida. No están preparados para transmitir la cultura popular. (“la gaceta regional” – 30 de noviembre 1973)
yupanqui:  - me abochorna escuchar mis canciones interpretadas por cantores  coquetos. Hay que sentir cuando se canta y no hacerlo por moda. Alberto cortez interpretaba mis canciones por conveniencia y hasta cuando quiso. Jorge cafrune lo hace también por conveniencia.
Periodista: - una de sus canciones “coplas del payador perseguido”, ha sido difundida con éxito, en españa por cafrune. 
Yupanqui:- no son colas, son sextinas, ¿ve usted paisanito, la ignorancia de ciertos cantores? Siento mucha vergüenza cuando se incorpora al canto popular la cosa mercantil. Usan el sentimiento del pueblo.  (“faro de vigo”, 28 de noviembre 1973)
carta de jorge cafrune 
desde muy niño, allá en mis pagos norteños de jujuy, sabíamos escuchar con mis padres canciones de un hombre que, sin lugar a dudas, sintetiza poética y musicalmente parte de sudamérica.
Uno va creciendo, y a la vez la admiración por usted, atahualpa, andador de camino y sabedor de gentes.
Llego en alguna oportunidad a dialogar con usted, aunque no en forma normal, como hace la gente, sino contestándole con la misma anormalidad con que fui interpelado en una reunión allá por el ’61.
Siempre empacado, con la gente, con la vida, en fin, con todo lo que lo rodea. Dotado naturalmente de una privilegiada memoria, todos sus desplantes suelen ser comentados, aunque la mayoría de las veces sean faltas de respeto. Pero como es atahualpa yupanqui queda bien. Sabe que todo es promoción, hasta su estudiado misticismo; todo vale para que de usted hable la gente, no importa si mal o bien.
Esta acción la realiza durante muchos años, hasta que la gente, pese a respetarlo, un buen día se cansa y le niega el apoyo que  como señera figura tendría que tener.
Luego viene el exilio. Se despide diciendo que se va porque aquí no tiene trabajo. Sigue abriendo huellas  en el viejo mundo, los españoles jóvenes lo esperan como algo prohibitivo.
Y llega el atahualpa místico y sabedor, y después de algunas presentaciones (en algunas exige smoking para escucharlo), donde no canta lo que los jóvenes esperaban aduciendo que  algunas de sus composiciones eran “locuras de juventud”, se refugia en francia, donde encuentra calce a sus frustradas ansias de gentleman de gran mundo.
Siempre tiene palabras elogiosas  para con la juventud francesa, todo lo contrario a cuando se refiere a la gente joven de sudamérica, en especial a la argentina y peor si son poetas o guitarreros.
Raro proceso el del hombre que, pareciera que el tiempo le molestara con la presencia de sangre nueva.
Sus ojos achinados, siempre están prestos a la malicia, como cuidándose de algo; su lengua hiere con sutileza de amargado o con la dureza que, resguardada en su nombre, puede hacer.
No satisfecho con todo lo que su verbo comadrero desparrama por lo ancho y largo del país y en todas las oportunidades que le es propicio, sigue su constructiva línea de concepciones negativas para sus coterráneos  en europa.
Me llegan de lejanas tierras y de diversos órganos periodísticos las menciones (poco acordes para la talla de poeta, pero si niveladas con la persona) que ha hecho en europa.
Tengo la seguridad que lo que más le molesta es la presencia tanto de larralde como la mía por esos lares. Y quiero aclarar que casi siempre en los recitales yo canto cosas suyas. Pero parece que por más que él se aferre, siempre la lengua lo traiciona.
Años antes, cuando él llevó a los quilla huasi, al presentarlos al público español lo hizo con palabras tan negativas y fuera de lugar en el teatro maría guerrero, que más habría valido que no los hubiera llevado nunca.
Acompaño las fotocopias de lo que declara. Claro que uno debe respetar a los ancianos (pero mientras éstos respeten).
Es muy doloroso salir al encuentro de alguien tan importante y que pudiera ser tan valedero para nuestros jóvenes. Pero triunfa siempre sobre él esa constante fobia hacia lo joven, y en especial si es argentino.
Tengo la convicción  de que esto que hago sintetiza el anhelo de muchas gentes que alguna vez han sido desmerecidas por este buen poeta. Y uno se cansa de pensar: “tanto y tan bien que escribió del hombre y tanto odio que hay en él”.
Fuera de lo referente al hacer artístico, he sentido comentarios sobre su manera de tratar a las gentes; decía un conocido suyo que veraneaba en la costa del sol, en no qué palacete, que nunca había visto tratar a un camarero tan mal como lo había hecho este señor atahualpa, que tantos derechos cobra por hablar del hombre.
Es de público conocimiento que aquí, en un reportaje, declaró que don eduardo falú nada había aportado al hacer de nuestro cancionero. ¡¡que cara!!... Claro que en el número siguiente negó diciendo que “….Ojalá, hubiera muchas guitarras como la de falú”. La promoción estaba hecha.
Pienso yo que usted, tendría que tener menos veleidad y pensar que aunque no existen gentes que puedan igualarlo, tanto en el hacer de poeta como en el musical (cosa de la que tiene plena convicción), hay gente que estudia, que lee y que también sabe.
Como no tenemos suficiente mala impresión con todos los problemas que nos tica vivir como nación, usted le arrima como cosa positiva hablar mal de sus paisanos. Usted cree que la gente se traga todo lo usted dice, pero tenga la certeza de que la gente sabe bien que sus mentados 25 años de estudio a que hace mención los hizo como yo, andando, pero con la diferencia de que no dañé a nadie; en cambio usted dejó la estela, están los jujeños de testigos. Su tremendo cariño y añoranza hacia el pago se le agudizan  en los meses de julio  y diciembre, cuando liquida sadaic. Que es el paisaje que usted más echa de menos.
Yo le pido en que a mi respecta, si tanto le molesta que yo cante sus cosas y haya tenido desde mi primer lp (que ya son 27) una continuada y respetuosa presencia de su cancionero, me pase los derechos de autor que usted cobró por mis grabaciones, que supongo que también le molestarán.
Alguna vez estuvimos conversando en su cerro colorado, pero parece que no fue suficiente. En fin, yo no quería tomar esta determinación de salirle al paso, pero…¿sabe una cosa? Me molesta mucho que usted lo haga como su costumbre de atrás y en tierras lejanas.
Le aclaro que ésta trataré de que se publiquen aquí y allá y quiero que sepa además, que se terminó el trato respetuoso que siempre he tenido para con usted.
Y sigo pensando que en este su importante tiempo de ancianidad, en vez de andar desparramando negaciones que no están a su altura artística, pero si personal, usted se dedicara a tratar, con elementos positivos a la argentina. Que no seremos como los franceses, pero tenemos nuestro valor.
 Sepa que, lejos de hacerme daño, usted me da más importancia. 
Lo invito, venga y ande su país, que usted sigue siendo importante: pero sáquese ese resabio tan característico de la gente que busca desquite… ¿de qué? ¿de quién?
Venga amigo, que ni aquí, ni allá, nadie le piensa quitar su sitio ni su importancia. Y recuerde usted que es poeta: a naides tenga envidia…

Por: jorge cafrune 
(Peña amigos mios - benito juarez)

jueves, 13 de noviembre de 2025

MONUMENTO A LOS NIÑOS DE LIDICE

Parte del grupo escultórico DEL MONUMENTO A LOS NIÑOS DE LIDICE, es el símbolo de los horrores de los enfrentamientos bélicos. Su autora, la escultora checa MARIE UCHYTILOVÁ, a quien conmovió profundamente el destino que sufrieron los menores de ese pueblo situado cerca de Praga, en 1969 lo concibio como un homenaje a todas las víctimas infantiles de la Segunda Guerra Mundial. Durante más de 20 años esculpió estas emotivas figuras, pero murió antes de poder completar su obra. Afortunadamente, otros artistas locales lograron terminarla.

                                     ¿QUÉ OCURRIÓ EN LIDICE?

Al igual que todas las guerras, la Segunda Guerra Mundia fue una masacre sin sentido. Entre 50 y 85 millones de personas perdieron la vida en este terrible y despiadado episodio que tristemente se convirtió en el conflicto más mortal de la historia de la humanidad.

En 1942, el alto oficial nazi, Reinhard Heydrich fue atacado por un pequeño comando checoslovaco a las afueras de Praga. El comando había sido entrenado por los británicos que idearon un sencillísimo plan para su asesinato: tirar una granada dentro de su coche oficial mientras circulaba.

Heydrich no murió en el atentado, pero las heridas provocadas acabarían con él una semana más tarde. Moría así el Verdugo, el Carnicero de Praga, la Bestia Rubia, el Hombre del corazón de hierro… En definitiva, uno de los principales arquitectos del Holocausto, jefe de la inteligencia y el mayor organizador de la represión nazi en Europa.
La inteligencia nazi vinculó falsamente el atentado con Lídice y, en venganza, arrasó el lugar.

Todos los hombres y adolescentes mayores de 16 años, fueron detenidos y llevados a las afueras donde fueron ejecutados de diez en diez. Situados en fila, eran fusilados usando una única bala. Si el último libraba el impacto, era ejecutado de un tiro en la cabeza. Todo para ahorrar munición.

173 hombres y adolescentes murieron aquel día.Las mujeres y niños fueron enviados a campos de concentración y más de 184 mujeres fueron separadas de sus hijos y sometidas a trabajos forzados en favor del régimen.

Los niños fueron examinados para determinar cuáles podían ser germanizados. De los 105 menores, sólo 17 fueron encontrados puros y dados en adopción a militares de alto rango del partido nazi. El resto -82 bebés, niños y preadolescentes- fueron gaseados y enterrados en una fosa común.

Tras la guerra, 153 mujeres supervivientes y los 17 niños supervivientes pudieron regresar y reconstruir Lídice.En memoria de aquellos 82 niños y tantos otros menores muertos por la guerra, el pueblo alzó un gran monumento.

https://www .infobae. com/mix5411cs/201004/0322/la-triste-historia-de-los-ninos-de-

viernes, 7 de noviembre de 2025

LA MASACRE DE BACALDÁ -FORMOSA-ARGENTINA

UN 18 DE OCTUBRE PERO DE 1917,HACE CIEN AÑOS (hoy 108 años)MIEMBROS DE LA FAMILIA COSENTINO ERAN MASACRADOS EN BACALDA,EN FORMOSA

Desde 1910,la familia Cosentino vivia en un lugar llamado Bacaldá,donde se dedicaban a la ganadería.estaban aproximadamente a unas ocho leguas de Laguna Blanca hacia el Este, al Oeste quedaba la Misión Tacaaglé.Eran dias de trabajo esforzado,de sacrificios,hasta el momento de la tragedia.Imaginemos la Formosa de antaño,la Formosa territoriana, de paisajes agrestes,del monte espeso poblado por animales silvestres,hubo un día ,hoy hace exactamente cien años,que enlutó a una familia que luchaba contra los rigores, que trabajaba en paz,en ese sitio llamado Bacaldá ,porque asi se llamaban espejos de agua ubicados en sus inmediaciones. El móvil del crimen,al que se refiere esta narración, eliminar a toda la familia Cosentino, fue instigado y organizado por un comerciante de Clorinda que contratando asesinos evitó el pago de una suma importante ,a Blas Cosentino,un pionero,que hoy recordamos.
ESE 18 DE OCTUBRE,LA TRAGEDIA

 A eso de la hora 8 del día 18 de octubre de 1.917 Víctor Florentino Cosentino de 14 años de edad carpía el patio de su casa sita en inmediaciones del estero Bacaldá, en el departamento Pilagá de la provincia de Formosa. En eso llegó su hermano Francisco,de 16 años, de regreso de su salida a recorrer el campo y le preguntó: -¿Con quien habla papá,preguntó refiriendose a Blas Cosentino, en la tranquera? Estoy escuchando voces desconocidas...
-Son cazadores que quieren comprar comida... Han carneado una vaquilla en el paso del estero, pero no quiero que papá se entere porque va a empezar a rezongar y esta gente tiene mal aspecto y están armados. Papá me mandó a que les lleve un queso y algunas galletas...

Dicho esto Francisco se alejó con los artículos solicitados por su padre, pero apenas instantes después oyó también los desesperados gritos de su hermano anunciando que habían baleado al padre y pidiéndole que busque armas para la defensa...

“- Por un instante quedé paralizado por la sorpresa... o por el miedo, o por ambos a la vez... Pero me repuse y entré al dormitorio en busca del Rémington y me encontré con mis hermanos Gerardo y Ricardo que también habían oído los disparos. Salí al patio y vi, a mi derecha, pasar corriendo a mi hermano –pistola en mano- perseguido por un desconocido que portaba una escopeta de grueso calibre y a mi izquierda otros dos, armados también, que corrían hacia el fondo de la casa... Uno de ellos disparó contra mi madre, Juana Cantero,que había salido a ver que pasaba. 

La pobre alcanzó a gritar ‘¡No maten a mi hijo!’ mientras de su cuello brotaba un chorro de sangre como no había visto en mi vida. Dio unos pocos pasos vacilantes... ¡y cayó muerta!    
Yo también disparé. Debo haberle acertado a uno en una pierna porque lo vi correr renqueando

Me quedé sin balas por lo que corrí al dormitorio en busca de armas y proyectiles y me encontré con mis hermanos menores.
Traté de calmarlos y los escondí debajo de un catre cubriéndolos, además, con un colchón. Volví a salir con otra carabina y más balas y vi al otro hombre que, cuerpo a tierra, me apuntaba con su fusil. Entonces le apunté y tiré... Creo que lo maté, porque movió la cabeza hacia un lado y quedó quieto...

Después me tiroteé con otros dos... Parece que no les acerté, pero ellos a mi tampoco. Me escondí en la pieza y miré por una rendija... Ya no vi a nadie. Esperé como una hora y...nada... Solo un silencio sobrecogedor.

Entonces salí, ensillé dos caballos: uno para Gerardo y otro para mi y Ricardo y galopamos hasta lo de don Alfredo Chirc que vivía a una legua y media de casa ...

(En el libro" La Tragedia del Bacaldá "del doctor Ricardo Cosentino está escrito" A don Víctor, de 14 años, el héroe inesperado, le toca llevar a caballo a sus dos hermanos menores, Gerardo y Ricardo, hasta el puesto Santa Margarita de. Alfonso Chir, donde llegan al mediodía cuando estaba por almorzar la familia que posteriormente sería su hogar adoptivo. El señor Chir pensó que los tres hermanos Cosentino venían pues casualmente; en su casa el maestro Pedro Bourdin daba su primera clase en El Espinillo para los alumnos del lugar.
El escenario del crimen queda en silencio con los cadáveres de tres víctimas y dos victimarios, hasta que Víctor con tres personas más retornan al trágico lugar. Un señor de apellido Jiménez emprende a caballo el sendero que conducía a Laguna Blanca para participar a la autoridad policial el trágico hecho. Con la tutela de Alfonso Chir, de recordada memoria, los tres huérfanos hermanos tuvieron un hogar sustituto, donde los valores acunados y transmitidos los transformó en personas de bien, siendo Ricardo Cosentino el primer médico oriundo de El Espinillo que ejerció una recordada y humanitaria labor profesional en la ciudad de Formosa; Víctor, custodio vitalicio de su herencia familiar, dos veces presidente de la Comisión de Fomento (hoy Municipalidad de El Espinillo) y Gerardo, radicado en Clorinda".)

Volviendo a aquel día trágico,segun narrara uno de sus protagonistas el espectáculo era desgarrador: Sus seres queridos,todos muertos.

Mi padre tendido cerca de la tranquera... Mamá en el patio, cerca de la cocina; detrás del gallinero mi hermano Francisco –aún empuñaba la pistola- con horribles heridas... el bajo vientre deshecho por un certero escopetazo con un arma de muy grueso calibre... apenas a un par de metros Patricio Álvarez que había sido peón en estancias vecinas y a quien hacía como cinco años que no veía...

Después vino la policía, y con ella la investigación... Había rastros de sangre... Los siguieron... Al parecer el fugitivo herido se encontró con sus compañeros cerca del estero... y los rastros se perdían poco más adelante.

La policía continuó patrullando y tres días después, a unos cien metros de la casa, lo encontraron en una zanja. Estaba muerto; su cabeza apoyada en un cuchillo de cabo de hueso con una hoja de unos cuarenta centímetros.

Una bala le había perforado las costillas, pero aparentemente habría muerto desangrado por la herida de la pierna que estaba destrozada...

 Algunos lo conocían, yo no... Era conocido sólo como Camilo, no se sabía de su apellido... sí que había cometido crímenes en el Paraguay de donde habría fugado de prisión unos meses antes.

Sobre la ceja izquierda tenía una gran cicatriz en forma de cruz, muy rara, tal vez recuerdo de algún duelo criollo o, más probablemente, señalado por venganza en algún ajuste de cuentas.

Los asaltantes fueron cuatro. Dos de ellos murieron: Patricio Álvarez y Camilo... los otros dos escaparon, seguramente al Paraguay.( Posteriormente, se supo que los otros dos asesinos eran hermanos, de apellido Viedma, de Lambaré - Paraguay.)

Yo me quedé en el campo, a mis hermanos los llevaron parientes que vivían en la ciudad... Con el tiempo Ricardo se recibió de médico. Es el que voy a visitar ahora...

Muchos años después, yo ya era hombre grande, visitaba parientes en Asunción cuando un primo me dijo: ‘Querés conocer a uno de los que mataron a tus padres y a tu hermano?’

Le dije que sí... Tomamos un auto y dejamos el centro. Llegamos a un barrio muy pobre. Estacionamos el coche y caminamos entre ranchitos muy, muy pobres... Mi pariente le preguntó algo a un vecino... –Aquel es... le contestó. Y agregó –Es un viejito muy mala vuelta... ¡No habla con nadie!

Lo miramos desde cierta distancia...

La mañana estaba fresca y se había sentado al sol en un banquito muy bajo, junto a la puerta de su rancho. En una mano sostenía un trozo de madera o de cuero, no recuerdo bien; en la otra tenía un cuchillo con el que parecía estar trabajándolo... No nos vio o simplemente nos ignoró...

-Le falta un dedo, dijo mi pariente... –Vos o tu hermano, uno de los dos, se lo hizo volar de un tiro aquella vez.
Sin más comentarios regresamos al auto y a casa de mis familiares.”

La vista del “puente blanco” me volvió a la realidad. El conmovedor relato me había trasladado a Bacaldá y a octubre de 1.917... y durado unos 100 kilómetros!

Porque quien así hablaba era nada menos que Victor Florentino Cosentino, el mismo que con catorce años de edad mató a un delincuente y puso en fuga al resto de la banda que minutos antes había diezmado a su familia.

Para entonces don Víctor tenía muy disminuida la visión, razón por la que su hijo Blas, más conocido como “Toto”, enterado que yo me encontraba en El Espinillo (departamento Pilagás) cumpliendo con mis obligaciones de supervisor escolar, me había ubicado y solicitado que a mi regreso a la capital, acompañara a su padre que deseaba visitar familiares residentes en ella.
Un rato después “deposité” a don Víctor Florentino –héroe a los catorce años- en casa de su hermano el prestigioso médico Ricardo Cosentino.

El relato me fue hecho hacia 1.980 por el protagonista-héroe de la luctuosa jornada en que fue salvajemente eliminada la mitad de una familia de auténticos pioneros... Algo más de veinte años después Julio Alberto Ortiz me sorprendió con un –Sabés que encontré en el Archivo Histórico? -Si no me lo decís... -El expediente de la matanza de Bacaldá!
Estaba en el Archivo Histórico Provincial... Lo consulté días después y coincidía plenamente con el relato de don Víctor Florentino Cosentino.

Además de un sin fin de detalles obra en él un recorte del periódico “El Diario” de la ciudad de Asunción de fecha sábado 3 de noviembre de 1.917. En el mismo se transcribe un reportaje hecho a un preso de la cárcel de esa ciudad: Ireneo Vielma, detenido al no poder dar explicación satisfactoria a la reciente pérdida de un dedo de su mano izquierda.

Admitía su participación en el asalto, pero se declaraba inocente porque tanto él como su primo Ildefonso Vielma (fugado al Brasil cuando detuvieron a Ireneo) fueron contratados para cazar ciervos y con engaños llevados a participar involuntariamente del asalto a Bacaldá.

El pedido de extradición interpuesto por las autoridades argentinas no prosperó: Ireneo fue liberado tiempo después y de Idelfonso ¡nunca más se tuvieron noticias .(Fuente libro" La Tragedia del Bacaldá "del doctor Ricardo Cosentino y textos de Rolando José López,sobre un relato sobre esa trágica jornada del heroe adolescente Víctor Florentino Cosentino )