martes, 10 de septiembre de 2019

Un gran mensaje

UN GRAN MENSAJE.

JFK pronunció el día de su investidura, el 20 Enero 1961, uno de los grandes discursos de la historia de la humanidad. El trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, demostró una oratoria sublime y exquisita, quedando para la posteridad el “No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregúntate lo que tú puedes hacer por tu país”.

Vicepresidente Johnson, Sr. Presidente, Sr. Juez presidente, presidente Eisenhower, vicepresidente Nixon, presidente Truman, reverendo clero, compatriotas:

Hoy somos testigos no de la victoria de un partido, sino de la celebración de la libertad, simbólica tanto de un fin como de un comienzo, que constituye una renovación y también un cambio. Pues ante ustedes y ante Dios Todopoderoso he prestado el mismo solemne juramento concebido por nuestros antepasados desde hace casi 175 años.

El mundo es muy diferente ahora. Porque el ser humano tiene en sus manos el poder para abolir toda forma de pobreza pero también para terminar con toda forma de vida humana. Aun así, se siguen debatiendo en el mundo las mismas convicciones revolucionarias por las que pelearon nuestros antepasados, la creencia de que los derechos humanos no derivan de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios.

No debemos olvidar que somos los herederos de esa primera revolución. Dejemos aquí y ahora que corra la voz, a nuestros amigos y enemigos por igual, de que la antorcha ha pasado a una nueva generación de estadounidenses, nacidos en este siglo, templados por la guerra, instruidos por una paz dura y amarga, orgullosos de su antigua herencia, quienes no están dispuestos a presenciar ni permitir la lenta ruina de esos derechos humanos con los que nuestro pueblo ha estado siempre comprometido, y con los que estamos comprometidos hoy en esta nación y en todo el mundo.

Todas las naciones han de saber, sean o no amigas, que pagaremos cualquier precio, sobrellevaremos cualquier carga, afrontaremos cualquier dificultad, apoyaremos a cualquier amigo y nos opondremos a cualquier enemigo para garantizar la supervivencia y el triunfo de la libertad.

Esto, y mucho más, es lo que prometemos.

A los viejos aliados con los que compartimos nuestro origen cultural y espiritual, les prometemos la lealtad de los amigos fieles. Es mucho lo que podemos hacer si estamos unidos en emprendimientos de cooperación, pero poco si estamos divididos. Pues no podríamos afrontar un poderoso desafío si estuviéramos distanciados y divididos.

A los nuevos estados que recibimos entre las filas de los libres, les damos nuestra palabra de que ninguna forma de control colonial habrá terminado simplemente para ser sustituida por una tiranía mucho más dura. No esperaremos que estén siempre de acuerdo con nosotros, pero sí esperamos la sólida defensa de su propia libertad. Recordemos que, en el pasado, aquellos insensatos que buscaron el poder cabalgando sobre el lomo de un tigre terminaron en sus fauces.

A los pueblos de chozas y aldeas en la mitad del mundo que luchan por liberarse de las cadenas de la miseria de masas, les prometemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarlos a ayudarse a sí mismos, durante el tiempo que sea necesario. No porque quizás lo hagan los comunistas, no porque queremos sus votos, sino porque es lo correcto. Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres, no puede salvar a los pocos que son ricos.

A nuestras repúblicas hermanas al sur de nuestras fronteras les ofrecemos una promesa especial: convertir nuestras palabras en hechos en una nueva alianza para el progreso, con el fin de ayudar a las personas y gobiernos libres a romper las cadenas de la pobreza. Pero esta pacífica revolución de la esperanza no puede convertirse en presa de potencias hostiles. Todos nuestros vecinos han de saber que nos uniremos a ellos para luchar contra la agresión o subversión en cualquier lugar de las Américas. Y que cualquier otra potencia sepa que este hemisferio pretende seguir siendo el amo en su propio hogar.

A esa asamblea mundial de estados soberanos, las Naciones Unidas, nuestra última gran esperanza en una era en la que los instrumentos de la guerra han superado a los instrumentos de la paz, le renovamos nuestra promesa de apoyo para evitar que se transforme en un simple foro de injurias, a fin de fortalecer la protección para los nuevos y los débiles, y expandir su área de influencia.

Por último, a esas naciones que se transformarán en nuestros adversarios, no les ofrecemos una promesa, sino una solicitud: que ambos bandos comencemos nuevamente la búsqueda de la paz, antes de que los poderes oscuros de la destrucción desatados por la ciencia envuelvan a toda la humanidad en su propio exterminio, deliberado o accidental.

No osemos tentarlos con la debilidad, porque solo cuando tengamos la seguridad de que nuestras armas son suficientes podremos estar completamente seguros de que nunca serán usadas.

Pero tampoco es posible que dos grandes y poderosos grupos de naciones se consuelen en nuestra realidad actual, ambas partes sobrecargadas con el costo de las armas modernas, ambas justificadamente alarmadas por la constante expansión del átomo mortal, pero ambas compitiendo en una carrera por alterar el inestable equilibro del terror que detiene la mano de la última guerra de la humanidad.

Así que empecemos nuevamente. Recordemos ambas partes que la civilidad no es una señal de debilidad, y que la sinceridad siempre se somete a prueba. Que nunca negociemos por miedo, pero nunca temamos negociar.

Permitámonos analizar qué problemas nos unen, en lugar de detenernos en los problemas que nos dividen.

Que ambas partes, por primera vez, formulemos propuestas serias y precisas para la inspección y el control de las armas, y para que el poder de destruir a otras naciones esté bajo el control absoluto de todas las naciones.

Tratemos de invocar las maravillas de la ciencia y no sus terrores. Juntos exploremos las estrellas, conquistemos los desiertos, erradiquemos las efermedades, aprovechemos las profundidades del océano y fomentemos el arte y el comercio.

Unámonos para cumplir en todos los rincones de la tierra el mandamiento de Isaías: “Soltar las coyundas del yugo… dejar ir libres a los oprimidos”.

Y si un frente de cooperación puede hacer retroceder el laberinto de la sospecha, unámonos ambas partes para crear un nuevo emprendimiento, no un nuevo equilibrio del poder, sino un nuevo mundo regido por la ley, donde los fuertes sean justos, los débiles estén seguros y se proteja la paz.

Nada de esto estará terminado en los primeros cien días. Tampoco en los primeros mil días, ni durante toda esta Administración, quizás ni siquiera en nuestra vida en este planeta. Pero empecemos.

En sus manos, compatriotas, más que en las mías, residirá el triunfo o el fracaso de nuestra empresa. Desde la fundación de este país, cada generación de estadounidenses ha sido llamada a dar testimonio de su lealtad nacional. Las tumbas de nuestros jóvenes que acudieron al llamado circundan el mundo.

Que los clarines vuelven ahora a llamarnos, no para empuñar las armas, aunque las necesitamos; no para entrar en combate, aunque estamos en lucha; sino para sobrellevar la carga de una larga lucha año tras año, “gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación”. Una lucha contra los enemigos comunes del ser humano: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma.

¿Podremos forjar una gran alianza global contra estos enemigos? ¿Una alianza de Norte a Sur y de Este a Oeste que garantice una vida más fructífera para toda la humanidad? ¿Participarían de este histórico esfuerzo?

En la larga historia del mundo, solo unas pocas generaciones han tenido que defender la libertad en su momento de máximo peligro. No me asusta esta responsabilidad, le doy la bienvenida. Creo que ninguno de nosotros querría cambiar de lugar con otras personas u otra generación. La energía, la fe, la devoción que aportamos a este emprendimiento serán una luz para nuestro país y para todos quienes lo sirven. Y el brillo de nuestra llama podrá iluminar realmente el mundo.

Entonces, compatriotas, no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregunten qué pueden hacer ustedes por su país.

Conciudadanos del mundo, no pregunten qué puede hacer Estados Unidos por ustedes, sino qué podemos hacer juntos por la libertad del ser humano.

Por último, sean ustedes ciudadanos de Estados Unidos o del mundo, exijan de nosotros los mismos altos estándares de fortaleza y sacrificio que exigimos de ustedes. Con una conciencia tranquila como nuestra única recompensa segura, con la historia como juez supremo de nuestros actos, marchemos al frente de la patria que tanto amamos, con la bendición y la ayuda de Dios, pero conscientes de que aquí en la Tierra su obra deberá ser la nuestra.

domingo, 7 de abril de 2019

✴️LAS DOCE PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN

🇦🇷️“YO TE PROMETO, EN LA EXCESIVA MISERICORDIA DE MI CORAZÓN, QUE SU AMOR OMNIPOTENTE CONCEDERÁ A TODOS AQUELLOS QUE COMULGUEN NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES SEGUIDOS, LA GRACIA DE LA PENITENCIA FINAL: NO MORIRÁN EN DESGRACIA MÍA, NI SIN RECIBIR SUS SACRAMENTOS, Y MI CORAZÓN DIVINO SERÁ SU REFUGIO EN AQUÉL ÚLTIMO MOMENTO.”

➖El 16 de junio de 1675, eso le dijo Jesús a Santa Margarita María de Alacoque (cuyo cuerpo permanece incorrupto a pesar de los 330 años transcurridos, fenómeno que sólo ocurre en la Iglesia Católica y demuestra que es la verdadera religión).



1-LES DARÉ TODAS LAS GRACIAS NECESARIAS PARA SU ESTADO DE VIDA.

2-LES DARÉ PAZ A SUS FAMILIAS.

3-LAS CONSOLARÉ EN TODAS SUS PENAS.

4-SERÉ SU REFUGIO DURANTE LA VIDA Y SOBRE TODO A LA HORA DE LA MUERTE.

5-DERRAMARÉ ABUNDANTES BENDICIONES EN TODAS SUS EMPRESAS.

6-LOS PECADORES ENCONTRARÁN EN MI CORAZÓN UN OCÉANO DE MISERICORDIA.

7-LAS ALMAS TIBIAS SE VOLVERÁN FERVOROSAS.

8-LAS ALMAS FERVOROSAS HARÁN RÁPIDOS PROGRESOS EN LA PERFECCIÓN.

9-BENDECIRÉ LAS CASAS DONDE MI IMAGEN SEA EXPUESTA Y VENERADA.

10-OTORGARÉ A AQUELLOS QUE SE OCUPAN DE LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS EL DON DE MOVER LOS CORAZONES MÁS ENDURECIDOS.

11-GRABARÉ PARA SIEMPRE EN MI CORAZÓN LOS NOMBRES DE AQUELLOS QUE PROPAGUEN ESTA DEVOCIÓN.

12-YO TE PROMETO, EN LA EXCESIVA MISERICORDIA DE MI CORAZÓN, QUE SU AMOR OMNIPOTENTE CONCEDERÁ A TODOS AQUELLOS QUE COMULGUEN NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES SEGUIDOS, LA GRACIA DE LA PENITENCIA FINAL: NO MORIRÁN EN DESGRACIA MÍA, NI SIN RECIBIR SUS SACRAMENTOS, Y MI CORAZÓN DIVINO SERÁ SU REFUGIO EN AQUÉL ÚLTIMO MOMENTO.

Cuando le pidieron que revelara sus secretos de belleza, la actriz Audrey Hepburn escribió este poema, que fue leído en su funeral:

Para tener labios atractivos, pronuncia palabras de bondad.

Para tener hermosos ojos, mira lo que la gente tiene de hermoso en ellos.

Para mantenerse delgada, comparte tus comidas con los que tienen hambre.

Para tener un buen cabello, deja que un niño pase su mano todos los días.

Para tener un buen mantenimiento, camina sabiendo que nunca estás sola, porque los que te aman y te han amado te acompañan.

Las personas, más que los objetos, necesitan ser reparadas, mimadas, alegradas y salvadas: nunca rechacen a nadie.

Piensa en ello: si algún día necesitas una mano de apoyo, encontrarás una al final de cada uno de tus brazos.

Al envejecer, te darás cuenta de que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo, la otra para ayudar a los que lo necesitan.

La belleza de una mujer no está en la ropa que lleva, su cara o su manera de arreglar su cabello. La belleza de una mujer se ve en sus ojos, porque es la puerta abierta en su corazón, la fuente de su amor.

💭 la belleza de una mujer no está en su maquillaje, sino en la verdadera belleza de su alma. Esta es la ternura que da, el amor, la pasión que expresa.

La belleza de una mujer se desarrolla con los años.

sábado, 16 de marzo de 2019

''Dios mio !!! bendice mi casa

Dios mío!, bendice mi casa, para que sea el hogar del amor y la paz.

Bendice, la puerta abierta como dos brazos extendidos que dan la bienvenida a mis invitados.

Bendice, las ventanas que dejan entrar el sol a raudales cada mañana, y por donde se asoman las estrellas del firmamento, que son luces de esperanza para la humanidad.

Bendice, los muros que nos defienden del viento, del frío, del calor, y que son nuestros amigos en las horas que pasamos en la casa.

Bendice, nuestra mesa, y los sitios de trabajo diario para que nos ayudes, y el lugar de reposo para que nos guardes del peligro.

Bendice, el techo que cobija los afanes de hoy, y los sueños de mañana, y que guarda para siempre entre los vivos, la memoria sagrada de los que se han ido al cielo.

Bendice, la luz de la casa, la madre, la fuerza, y el aliento..... el padre, y que sean benditos los hijos, luz de esperanza, y de sueños futuros.

Bendice, los sentimientos, las ternuras, el amor, los anhelos que florecerán en nuestras vidas cotidianas.

Bendice, nuestros pensamientos para que siempre sean puros, y las palabras para que sean rectas, y que nuestros actos en la tierra nos conduzcan a TÍ.

Bendice nuestras horas de paz y de silencio, para que fortalezcamos juntos nuestro espíritu, y este nos lleve puros hacia TÍ.

Bendice, nuestros dolores más profundos, y nuestras alegrías porque son el corazón de la familia.

¡SEÑOR!, QUÉDATE SIEMPRE CON NOSOTROS..... EN TU MORADA..... EN NUESTRA CASA!

"LA BUENA MADRE ES AQUELLA QUE SE VA VOLVIENDO INNECESARIA..."

La buena Madre es aquella que se va volviendo innecesaria con el paso del tiempo.

Ha llegado la hora de reprimir el impulso natural materno de querer colocar el pichón debajo del ala, protegido de todos los errores, tristezas y peligros.

Es una ardua batalla, lo confieso.

Cuando empiezo a debilitarme en la lucha para controlar la supermadre que todas tenemos dentro, me acuerdo de la frase del título.

"LA BUENA MADRE ES AQUELLA QUE SE VA VOLVIENDO INNECESARIA..."

Si realicé mi labor de madre correctamente, tengo que volverme innecesaria.

Y antes que alguna madre me acuse de desamor, explico qué es lo que significa eso.

Ser "innecesaria" es no dejar que el amor incondicional de madre, que siempre existirá, provoque vicio y dependencia en los hijos, como si fuera una droga, a tal punto, de que que ellos no sean capaces de poder ser autónomos, confiantes e independientes.

Deben estar prontos para trazar su rumbo, hacer sus elecciones, superar sus frustraciones y cometer sus propios errores también.

Con cada fase de la vida, una nueva pérdida es un nuevo logro; para las dos partes: madre e hijo.

El amor es un proceso de liberación permanente, y ese vínculo no deja de transformarse a lo largo de la vida.

Hasta el día en que los hijos se vuelven adultos, constituyen su propia familia y recomienzan el ciclo.

Lo que ellos necesitan es tener la seguridad de que estaremos con ellos, firmes, en el acuerdo o en la divergencia, en el triunfo o en el fracaso, prontas para el mimo, el abrazo apretado, y el consuelo en los momentos difíciles.

Los padres y las madres, solidariamente, crían a sus hijos para que sean libres y no esclavos de nuestros propios miedos.

Es ese el mayor desafío y la principal misión.

Cuando aprendemos a ser "innecesarios", nos transformamos en un puerto seguro donde ellos puedan atracar.

"A quien ames. dale:
- Alas para volar.
- Raíces para volver.
- Motivos para quedarse.

Hagamos hijos independientes y seguros de sí mismos para que vivan una vida plena y honrada.

“CUANDO UNA MADRE AMA DE VERDAD EDUCA A SUS HIJOS PARA APRENDER A VOLAR”.

Andrea Giorgi
Arquitectura Espiritual ®️

viernes, 15 de marzo de 2019

Qué es el “síndrome del pensamiento acelerado” y por qué un psiquiatra lo considera el mal de este siglo

Un experimentado psiquiatra brasileño asegura haber detectado un nuevo tipo de trastorno de ansiedad, que estima que afecta al 80% de la población mundial.

Augusto Cury escribió, a lo largo de su carrera, más de 40 libros dedicados al estudio y la divulgación de los trastornos de ansiedad. Además, calcula que atendió a más de 20.000 pacientes en sus 25 años de carrera. El psiquiatra, de nacionalidad brasileña, alertó en una entrevista con BBC que descubrió el “síndrome del pensamiento acelerado”, condición que afecta a una enorme porción de la población mundial y que, precisamente por eso, se trata del mal de este siglo.

¿En qué consiste este síndrome? Según Cury, se trata de un tipo de ansiedad, provocado principalmente por el exceso de información, actividades, presiones sociales y preocupaciones, tópicos que intensifica de manera exponencial la era digital en la que vivimos.

Para Cury, “se ha cambiado de manera irresponsable y seria el proceso de construcción de pensamientos”. La intoxicación digital produce, según explica, que los lectores padezcan el exceso de información y no logren focalizarse en lo que intentan comprender. Luego de haber leído una página de un diario o de un libro, el lector “no recuerda nada”, ya que la memoria recibe tantos estímulos que no logra concentrarse en los datos esenciales. ¿El resultado? Generar pensamientos inútiles a una velocidad demencial, fruto del bombardeo de las redes sociales y las plataformas digitales que frecuentamos durante horas varias veces al día.

Según explica el experto, el síndrome puede acarrear también síntomas físicos, como dolores de cabeza, insomnio y trastornos intestinales, irritabilidad, preocupación en exceso y de forma anticipada a los hechos, baja tolerancia a la frustración y, principalmente, la falta de concentración. Cury afirma que, si bien son síntomas comunes a los trastornos de ansiedad, en el caso del síndrome del pensamiento acelerado la diferencia es que se constituye sin atravesar traumas. “Millones de niños, adolescentes y adultos a raíz de la intoxicación digital, editan la construcción de pensamientos y emociones de forma exagerada, sin necesidad de que haya traumas”, dice a la BBC, al tiempo que estima que este nuevo “mal del siglo” afecta al 80% de la población mundial.