Mujer :un largo camino has recorrido y algo me dice que aún te faltan como cuatro décadas más.Solicita al Altísimo salud ,amor y una vejez de grandes enamoramientos.''YO''
jueves, 26 de junio de 2014
El 26 de junio de 1891: en Buenos Aires (Argentina) se funda el partido político Unión Cívica Radical.
La Unión Cívica Radical (UCR) es un partido político de la Argentina fundado el 26 de junio de 1891 por Leandro N. Alem. A lo largo de la historia tuvo diferentes conformaciones y fracturas y a través de las mismas gobernó en nueve oportunidades el país, mediante las presidencias de Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Roberto M. Ortiz, Arturo Frondizi, José María Guido, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, y Fernando de la Rúa. Llegó también a la Vicepresidencia de la Nación en los primeros mandatos de Juan Domingo Perón, y Cristina Fernández de Kirchner.
La UCR reúne grupos con diversas ideologías como el krausismo, el federalismo, el liberalismo, el nacionalismo, el conservadurismo, el desarrollismo y la socialdemocracia, entre otras. Se ha caracterizado por su ideología defensora del laicismo, de inspiración igualitarista, con raíces en el federalismo tradicional y el autonomismo alsinista, habiendo desempeñado un papel decisivo para la conquista del sufragio obligatorio y secreto masculino y la instalación de una democracia liberal en el país, a la vez de resultar ampliamente representativo de las clases medias argentinas durante el siglo XX. Desde 1996 pertenece a la Internacional Socialista.
Unión Cívica Radical
Leandro N. Alem, líder de la Revolución
Revolución del 90. Cívicos con boina blanca.
"La mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo"
La infancia es la dulce fuente,
el poder mana con belleza,
la primera señal de la madre para guiar los torrentes
de aquellas almas que inquietas crecen.
Crecen para el bien o para el mal,
encauzadas a la luz o arrojadas al mal,
pues la mano que mece la cuna
es la mano que domina el mundo.....
William R. Wallace.
el poder mana con belleza,
la primera señal de la madre para guiar los torrentes
de aquellas almas que inquietas crecen.
Crecen para el bien o para el mal,
encauzadas a la luz o arrojadas al mal,
pues la mano que mece la cuna
es la mano que domina el mundo.....
William R. Wallace.
domingo, 22 de junio de 2014
Luigi Orione, Don Orione o San Luis Orione
Luigi Orione, Don Orione o San Luis Orione (Pontecurone, Italia, 23 de junio de 1872 – San Remo, 12 de marzo de 1940), sacerdote católico italiano, fundador de la congregación religiosa "Pequeña Obra de la Divina Providencia" (conocida como Obra Don Orione).
Era el cuarto hijo de Vittorio Orione y Carolina Feltri. El ambiente familiar que rodeó a Don Orione en los primeros años de su vida fue de una gran humildad, ocupando un lugar muy especial la fe sencilla pero firme transmitida desde la infancia por su madre.
Una vez determinada su decisión de ser sacerdote, ingresó al convento franciscano de Voghera. Más tarde lo haría al Oratorio de Valdocco, de la congregación salesiana, donde conoce a San Juan Bosco en 1886. Luego comenzó sus estudios en el seminario de Tortona (1889), donde conoció a otro santo italiano, el Padre Cayetano Catanoso. Fue ordenado sacerdote el 13 de abril de 1895.
En los comienzos de su ministerio Don Orione fue descubriendo poco a poco su verdadera vocación, reuniendo a niños de escasos recursos para ayudarlos en sus estudios. Importancia capital tuvo su participación en la ayuda brindada luego de los terremotos que azotaron Italia, especialmente los de la zona de Messina (1908). Don Orione fundó la obra de los Ermitaños de la Divina Providencia en Italia (1899), y la Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad (1915). En ese último año se abrió el primer Pequeño Cottolengo en Italia, al cual siguieron otros.
Posteriormente viajó a América del Sur en dos oportunidades, en los años 1921 y 1934, viviendo en Brasil, Uruguay, Argentina y Chile.
En 1927 tuvo lugar la fundación de las Hermanas Adoratrices Sacramentinas no videntes y en 1931 la del Santuario Nuestra Señora de la Guardia.
Al morir, el 12 de marzo de 1940, su notoriedad era vastísima. Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 26 de octubre de 1980 y canonizado, por este mismo papa, el 16 de mayo de 2004.
El 29 de agosto de 2000 su corazón llega en un relicario para residir definitivamente en el Cottolengo del barrio Don Orione, en la ciudad de Claypole, provincia de Buenos Aires, Argentina. Desde ese día este santuario es lugar de peregrinación de los fieles.
Restos mortales de san Luis Orione, expuestos en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia.
Su cuerpo permanece en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia, con excepción de su corazón que se expone en el Cottolengo del barrio que lleva su nombre, en la ciudad de Claypole.
Su cuerpo permanece en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia, con excepción de su corazón que se expone en el Cottolengo del barrio que lleva su nombre, en la ciudad de Claypole.
Luis Orione.
Estatua de San Luis Orione en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia.
Restos mortales de san Luis Orione, expuestos en el Santuario Nuestra Señora de la Guardia en Tortona, Italia.
sábado, 21 de junio de 2014
INVIERNO
Abrió hacia afuera sus puertas el cielo, para la llegada del viejo Invierno. Llegó empujando a Otoño que abdica su reinado, viene siempre en esta época del año, con su cara pálida, la barba de escarcha y el aliento gélido.
Trae al hombro una bolsa repleta de gripes y resfríos, pero no es lo que causa escalofríos de él, es su manera impiadosa de tratar a los pobres, a los que no tienen suficiente abrigo, refugio, calefacción ni comida caliente.
¿Qué tiene de bueno?...que pasa...como todo en la vida, el invierno también pasa.
Trae al hombro una bolsa repleta de gripes y resfríos, pero no es lo que causa escalofríos de él, es su manera impiadosa de tratar a los pobres, a los que no tienen suficiente abrigo, refugio, calefacción ni comida caliente.
¿Qué tiene de bueno?...que pasa...como todo en la vida, el invierno también pasa.
viernes, 20 de junio de 2014
Panis Angelicus: Una de las oraciones más bellas sobre la Eucaristía
Panis Angelicus: Una de las oraciones más bellas sobre la Eucaristía
Disfruta de la interpretación de un grande de la ópera, Andrea Bocelli
Video musical de Andrea Bocelli interpretando Panis Angelicus con el Coro de la Academia Nacional de Santa Cecilia
19.06.2014
Panis angelicus
fit panis hominum;
Dat panis coelicus
figuris terminum:
O res mirabilis!
manducat Dominum
Pauper, servus, et humilis.
Te trina Deitas
unaque poscimus:
Sic nos tu visita,
sicut te colimus;
Per tuas semitas
duc nos quo tendimus,
Ad lucem quam inhabitas.
Amen.
El pan angelical
se convierte en pan de los hombres;
El pan del cielo
acaba con las antiguas figuras:
¡Oh, cosa admirable!
se alimentan del Señor
los pobres, los siervos y los humildes.
Te rogamos,
Dios, uno en tres,
que así vengas a nosotros,
como a ti te damos culto.
Por tus caminos
guíanos adonde anhelamos,
A la luz en la que moras.
Amén
Panis Angelicus, letra de santo Tomás de Aquino y música del compositor Franco-Belga César Franck, es una interpretación de algo más que un concepto teológico surgido de la potente creación intelectual del Aquinate, como de la creatividad armoniosa del sufrido compositor.
Nadie que lo haya escuchado interpretado por Pavarotti, Placido Domingo, Bocelli o incluso la niña Jackie Evancho puede negar que reporta a la sublimidad. Es realmente un canto para que -tanto el cantor como los que lo escuchan- fácilmente queden asumidos un largo momento por su propio ángel custodio.
Resuene en las más altas bóvedas de una iglesia gótica en o en las acústicas láminas de algún auditorio moderno de occidente u oriente, el canto evoca el mayor y más sobrenatural misterio del cristianismo auténtico: la transustanciación. Tiene que estar muy turbia el alma ya, y encallecida, para no dejarse sensibilizar por su letra y su armonía.
Al suave desabrochar como una rosa, sus notas y las bellas palabras en latín, transforma los semblantes en una indescriptible combinación de gravedad y ornato que hace de los rostros hieráticas expresiones pensativas, despegando vuelo hasta parajes extraterrenos. Basta ver cuidadosamente las caras de los asistentes en cualquier sala o lugar donde se cante, para confirmar que lo eterno existe y el hombre lo apetece. Son apenas unos minutos de un incienso invisible, sin aroma ni color, como si solamente fuera hecho para percibirse en estado de gracia.
Panis Anglelicus es uno de los cinco himnos eucarísticos que Santo Tomás compuso, como cinco blancas motas de algodones suaves para taponar las cinco heridas de Jesús. Reparación aunque insuficiente, al menos con buena intención de parte de una humanidad hipotecada a ese gran acto de amor que fue nuestra redención. Tal vez si Franck no lo hubiese armonizado en esa bella composición, probablemente no entenderíamos tan conmovedoramente que de hecho Cristo es pan de ángeles, pan del Cielo convertido en pan que come el señor, el siervo y los humildes.
Fue compuesto hacia 1872, en una Francia resentida y derrotada por los prusianos y los atropellos de la commune de París. Es increíble que de entre los escombros humeantes de un trance tan doloroso para la hija primogénita de la Iglesia, surgiera un canto así, hecho para ser interpretado por tenor, órgano, violonchelo, contrabajo y arpa. Voz e instrumentos musicales de una civilización como no hubo una antes sobre toda la tierra, excepto muy probablemente la del Paraíso. Y precisamente por las legítimas nostalgias de este, es que estos dos cristianos -un teólogo santo y simple laico organista de iglesia- compusieron himno y música con más de cinco siglos de distancia entre los dos, reflejo de una milagrosa continuidad imperecedera que aún llega hasta nuestros días.
Artículo publicado por Gaudium Press
fit panis hominum;
Dat panis coelicus
figuris terminum:
O res mirabilis!
manducat Dominum
Pauper, servus, et humilis.
Te trina Deitas
unaque poscimus:
Sic nos tu visita,
sicut te colimus;
Per tuas semitas
duc nos quo tendimus,
Ad lucem quam inhabitas.
Amen.
El pan angelical
se convierte en pan de los hombres;
El pan del cielo
acaba con las antiguas figuras:
¡Oh, cosa admirable!
se alimentan del Señor
los pobres, los siervos y los humildes.
Te rogamos,
Dios, uno en tres,
que así vengas a nosotros,
como a ti te damos culto.
Por tus caminos
guíanos adonde anhelamos,
A la luz en la que moras.
Amén
Panis Angelicus, letra de santo Tomás de Aquino y música del compositor Franco-Belga César Franck, es una interpretación de algo más que un concepto teológico surgido de la potente creación intelectual del Aquinate, como de la creatividad armoniosa del sufrido compositor.
Nadie que lo haya escuchado interpretado por Pavarotti, Placido Domingo, Bocelli o incluso la niña Jackie Evancho puede negar que reporta a la sublimidad. Es realmente un canto para que -tanto el cantor como los que lo escuchan- fácilmente queden asumidos un largo momento por su propio ángel custodio.
Resuene en las más altas bóvedas de una iglesia gótica en o en las acústicas láminas de algún auditorio moderno de occidente u oriente, el canto evoca el mayor y más sobrenatural misterio del cristianismo auténtico: la transustanciación. Tiene que estar muy turbia el alma ya, y encallecida, para no dejarse sensibilizar por su letra y su armonía.
Al suave desabrochar como una rosa, sus notas y las bellas palabras en latín, transforma los semblantes en una indescriptible combinación de gravedad y ornato que hace de los rostros hieráticas expresiones pensativas, despegando vuelo hasta parajes extraterrenos. Basta ver cuidadosamente las caras de los asistentes en cualquier sala o lugar donde se cante, para confirmar que lo eterno existe y el hombre lo apetece. Son apenas unos minutos de un incienso invisible, sin aroma ni color, como si solamente fuera hecho para percibirse en estado de gracia.
Panis Anglelicus es uno de los cinco himnos eucarísticos que Santo Tomás compuso, como cinco blancas motas de algodones suaves para taponar las cinco heridas de Jesús. Reparación aunque insuficiente, al menos con buena intención de parte de una humanidad hipotecada a ese gran acto de amor que fue nuestra redención. Tal vez si Franck no lo hubiese armonizado en esa bella composición, probablemente no entenderíamos tan conmovedoramente que de hecho Cristo es pan de ángeles, pan del Cielo convertido en pan que come el señor, el siervo y los humildes.
Fue compuesto hacia 1872, en una Francia resentida y derrotada por los prusianos y los atropellos de la commune de París. Es increíble que de entre los escombros humeantes de un trance tan doloroso para la hija primogénita de la Iglesia, surgiera un canto así, hecho para ser interpretado por tenor, órgano, violonchelo, contrabajo y arpa. Voz e instrumentos musicales de una civilización como no hubo una antes sobre toda la tierra, excepto muy probablemente la del Paraíso. Y precisamente por las legítimas nostalgias de este, es que estos dos cristianos -un teólogo santo y simple laico organista de iglesia- compusieron himno y música con más de cinco siglos de distancia entre los dos, reflejo de una milagrosa continuidad imperecedera que aún llega hasta nuestros días.
Artículo publicado por Gaudium Press
╔════════════════╗ ✿ ✿LOS HIJOS ✿ ✿ ╚════════════════╝
Los hijos son la mejor lección sobre Amor incondicional, un maravilloso regalo Divino para nuestro aprendizaj
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